De donde vengo...

De donde vengo... Vengo de una larga ducha... Camaleónica la mitad de mi cuerpo enrojecido y la otra mitad pálida. Vengo de mis malas intenciones o porque mejor no decir de las buenas. Vengo de guerrearte y tallarte contra mis sentidos nuevamente. Vengo de sofocarme entre las silabas de nombre y la pasmosa realidad de tu ausencia.
Vengo de ti y no he llegado aun. Me entretuve en el camino en la esquina de tu cama abrazada a la almohada y tu belleza. Tengo una sinfonía de quejidos, gemidos, suplicas y corridas en los canales secretos de mis oídos y mis venas. Me recorres, me atrapas en la telaraña de tus afirmaciones. SI, ASI, AHI... Me comandas en tus deseos: MÁS... MÁS... Y me haces tuya entre los: MIA y TE AMO...
Es fuerte, demasiado, alucinante, indescriptible, sofocante y pecaminoso este conjunto finito, porque se mide entre la cercanía de tu cuerpo y el mío, de sensaciones y deseos. TE NECESITO, TE DESEO, DAME MAS, MAS FUERTE, ES PECADO...
Nómbrame, que yo clamare a Dios por el perdón... Búscame que yo estaré allí, abrázate a mi necesidad que la mía esta enlazada con la tuya. HABLAME, MINAME porque estoy estallando una vez tras otra entre sueños líquidos y despertares transpirados.
Hacerte el amor es inevitablemente la razón de mi vida y el estado perenne de los latidos de mi corazón. Hacerte sentir amada es mi objetivo y mi meta, mi meta la sabes... Es caminarte, calmarte, agotarte, agrupar tus lunares, replantear el color de tu piel con las pinceladas de mi lengua, borrar tus inhibiciones con la pluma de mis labios y escribir en braile entre las líneas de tu cuerpo.
De donde vengo... Vengo de entregarme a ti, de ofrecerte y recibirte, de atraparte; abrir tus puertas y derrumbar tus murallas. Vengo de desatarte en tormentas y hacerte erupcionar en volcanes de sabor salado. Vengo de atormentarte y de contar con las yemas de mis dedos, las replicas de tus temblores. Vengo del terremoto de nuestra pasión y la inundación de nuestras latitudes. Vengo del caos de sabanas dispersas y gotas de agua corriendo por mi cuerpo.
Vengo de ese mía tuya y de la calma de tu respiración acompasada, luego de escalar las montañas de gemidos y gritos entrecortados. Vengo de descubrirnos y sorprendernos en la grandeza de un amor que se contrae y palpita.
Vengo de corrernos en las esquinas de nuestras camas separadas en distancia aunque inexistentes en nuestro corazón. Vengo de plantarme y de sembrarte en los surcos de mis poros y del rictus de tu boca contraída en éxtasis o la mordida en el hombro de la desesperación. Vengo de tus tentaciones y el calor de tus pezones, que me queman en los labios y se rebelan cuando los acaricio con mis dientes. Vengo de los círculos convexos de tu lengua en mi clit y los intentos de tus asaltos a mi oreja.
Vengo de ti y tu aroma, de tus ojos y la noche, o mi tarde o las piedras indispuestas entre nuestros horarios. De donde vengo amor sino es mi origen que eres TÚ....


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